Tres consejos para montar en bicicleta eléctrica por la noche

Con el verano en pleno apogeo, puede que de repente te encuentres con que hace demasiado calor para disfrutar de tu habitual paseo vespertino.

Si ese es el caso, es muy probable que esperes a que se ponga el sol para salir a hacer tu ruta favorita. Después de todo, no hay nada como un largo paseo en una cálida tarde de agosto, especialmente cuando el tráfico se calma y las estrellas salen.

Si has decidido que la conducción nocturna es para ti, aquí tienes unos sencillos pasos que puedes seguir para disfrutarla con seguridad durante todo el año:

1. Elige la luz adecuada.

Tanto si conduces de noche, como si lo haces de madrugada o con niebla, un faro, una luz trasera y una luz de freno integrada son imprescindibles. No sólo iluminan tu camino, sino que este combo también hace que tu presencia sea conocida por los coches.

A la hora de elegir tu faro, probablemente pienses que más brillante significa mejor, pero no es tan sencillo.

Hay algunas luces en el mercado que proporcionan mucho más de mil lúmenes (la medida estándar para el brillo), pero probablemente no sean prácticas para su estilo de paseos. Por ejemplo, algunos faros de bicicleta de montaña proporcionan alrededor de 4200 lúmenes, que es 6 veces más lúmenes que un faro de coche. Esto es impresionante para pasear por el bosque de noche, pero no tiene sentido para la conducción en la calle.

Si acabas yendo demasiado iluminado, corres el riesgo de cegar al tráfico que viene de frente, lo que puede ponerte en una mala situación. Demasiados lúmenes también hacen más difícil ver las luces de freno y los intermitentes de los coches que te rodean.

Nuestras bicicletas eléctricas vienen con un faro de 200 lúmenes, que cumple con los estándares de la industria y está diseñado para darle mucha visibilidad. Si buscas un poco más de confianza, también ofrecemos un faro LED Halo de 500 lúmenes como accesorio independiente o como acompañamiento destacado de la bicicleta eléctrica utilitaria RadRunner Plus.

2. Vístase (y vista su bicicleta) para el éxito.

Durante el día, estás acostumbrado a que la gente se fije en tu bicicleta. Según nuestra experiencia, probablemente también te paren para hacerte un montón de preguntas. Pero cuando conduces por la noche, no puedes confiar en que tu moto llame la atención sólo por su aspecto. Tienes que esforzarte para que te vean.

Para empezar, esto significa ir con ropa reflectante para llamar la atención de los conductores. Esto puede ser una chaqueta fluorescente o un casco brillante, pero un estudio reciente de la Universidad de Clemson muestra que si realmente esperas ser visto, debes ir con pantalones o mallas reflectantes también.

Esto se debe a que los conductores están programados para notar el movimiento en la carretera y cuando estás pedaleando, tus piernas se están moviendo. Teniendo esto en cuenta, si la parte inferior de tu cuerpo está cubierta de material reflectante, tendrás muchas más posibilidades de destacar.

Asegúrate de que tu bicicleta también está preparada para conseguir la máxima visibilidad. Mantén la luz delantera encendida, utiliza una luz trasera y considera la posibilidad de envolver el cuadro y los guardabarros con unas cuantas pegatinas de seguridad reflectantes.

3. Conduce a la defensiva.

No importa lo grande y malvado que sean tus luces, o lo brillante que sea tu nuevo y genial chaleco reflectante, tienes que conducir como si los demás usuarios de la carretera no te vieran. (En realidad, eso también es cierto durante el día).

Esto se reduce a usar el sentido común. Tómate más tiempo en las intersecciones para parar y mirar a ambos lados. Si estás en una calle estrecha y te das cuenta de que hay un semáforo detrás de ti, considera la posibilidad de apartarte y dejar pasar a ese coche. Y si sueles escuchar música, intenta dejar el altavoz Bluetooth en casa para poder prestar toda la atención a la carretera.

Planificar la ruta correcta es también una gran medida defensiva. Ve por donde te esperan los coches: carriles bici, carriles bici y otras zonas de tránsito frecuente de ciclistas. Lo último que quieres es que un coche se pase por la esquina y se sorprenda de que estás ahí.

Recuerda que tampoco ves tan bien de noche, así que reduce la velocidad, ten cuidado con los baches y mantén la guardia alta.

Y asegúrate de mantenerte en tu zona de confort, especialmente cuando estés empezando. Ser precavido no significa tener miedo a la oscuridad.